jump to navigation

Wall-E Agosto 11, 2008

Posted by Noelle in Televisión y películas.
Tags: , , ,
trackback

El sábado fui con Jacobo y los niños a ver la nueva película de Pixar, Wall-E. Preciosa, divertida y muy bien hecha, la recomiendo a todos, incluso si no tienes hijos (si hace falta, pídelos prestados…). Al final de la película la audiencia irrumpió en aplausos, ¡algo que no se ve a menudo en el cine!

Lo que sorprende es que sea una película mucho más infantil que Ratatouille. Esto choca cuando te das cuenta que está enseñando a niños pequeños un mundo apocalíptico – gran parte de la acción transcurre en una tierra vacía e inhóspita, con montañas de basura y tormentas frecuentes de polvo caliente. El otro plató principal es una nave espacial sin alma, con seres humanos perezosos e inútiles. ¿Atractivo, no?

En realidad, sí, el arte es increíble. Además, los genios de Pixar consiguen que lo que nos quede de la película sea la simpatía de los protagonistas y el espíritu emprendedor del ser humano (lo resume el capitán de la nave cuando exclama: “¡No quiero sólo sobrevivir, quiero vivir!”). También consiguen enganchar por completo al público infantil, quien se siente identificado con la sencillez y pureza del personaje de Wall-E. Reconocen en él su curiosidad, sus accidentes, su deseo de hacer amigos, su instinto de coleccionar cosas, su expresión casi permanente de esperanza e inseguridad, y el amor sin condiciones que siente por el robot Eva y por su amiguito la cucharacha.

Como todas las películas de Pixar, también está pensado para los adultos (al final, alguien tiene que llevar los niños al cine, ¿no?), con su moral ecológica, pero con toques de nostalgia. Wall-E colleciona “basura” que le llama la atención, con una ilusión y reverencia infantil. Pero los artefactos que colecciona sólo tienen sentido para los adultos: mecheros de metal, un cubo Rubik, y con un papel muy importante, la película de 1969 de “Hello Dolly”. El arte y la creación también tiene un protagonismo importante, aunque no lo vemos hasta los créditos al final, que hacen homenaje a la cuna de la civilización, pasando por el arte egipcio y romano, por Monet y Van Gogh y finalmente la estética de los primeros videojuegos.

La conexión con los niños es lo que hace que Wall-E sea mucho más “licenciable” que, por ejemplo, Ratatouille. El protagonista principal tiene un sentido profundo de diversión, y para escapar la monotonía de su vida diaria, ha decorado su pequeño hogar con encanto, creando guirnaldas de CDs y otros restos, y adornando los estantes con guirnaldas de luces.

Igual que los personajes de Cars hicieron que una película sobre Nascar (poco infantil) genere una demanda importante para productos festivos con licencia, la película Wall-E creará una demanda para fiestas ecológicas y a la vez futuristas, con robots simpáticos y fuertes como motivos principales, y con el mismo espíritu de ingenio y juego que transmite el oxidado héroe.

Nos llegarán dentro de poco unas piñatas con motivos de Wall-E, y estamos intentando conseguir el menaje desechable (¡y reciclable, por supuesto!). También hemos empezado a trabajar las ideas para una fiesta Wall-E, pero creo que tendré que volver a ver la película un par de veces más para poder terminarlos. Las cosas que hay que hacer por el trabajo, puro sacrificio…

Comentarios»

1. La fiesta Wall-E « fiestafacil blog - Septiembre 25, 2008

[...] otro post escribí sobre los encantos de la película. Recomiendo que la veas (sobre todo si tienes niños), [...]