La tienda de El Puerto de Santa María Febrero 9, 2008
Posted by Noelle in Fiestafacil, Gestión, Tiendas.Tags: El Puerto de Santa María, Fiestafacil, franquicias, tienda
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Ayer fui a visitar nuestra franquicia en El Puerto de Santa María, en Cádiz. Nada más bajar del avión te das cuenta que allí hay otro ritmo de vida. El cielo azul, las palmeras, la temperatura agradable, la gente sonriendo… El centro comercial en el cual se encuentra la tienda es encantador, con edificios amarillos, una arquitectura de arcos y patios y terrazas, muchos árboles…
La tranquilidad del sitio es contagiosa. Cosas que en Madrid que me hacen subir por las paredes (“¡Portaprecios! ¡Ganchos!”), allí no molestan (“Bueno, ya los habrá…”). Alicia ha conseguido hacer mucho, y la tienda va muy bien para el poco tiempo que lleva (abrió a principios de diciembre). Está currando bien el marketing local, y se ve que eso tiene su efecto. También me agrada mucho ver que hay clientes de la tienda que antes eran clientes de nuestra página web. Me comenta Alicia que incluso hay clientes que le llegan desde Sevilla, ¡van a El Puerto de Santa María expresamente para comprar en fiestafacil!
Alicia tiene mucho valor y tenacidad. La conocíamos cuando vivía en Madrid y tenía su propia empresa de organización de eventos. Le iba bien, pero nunca le gustó mucho la gran ciudad, aunque había nacido aquí. Decidió cambiar su vida, y como de pequeña había veraneado con su familia en El Puerto de Santa María, lo eligió como destino. Como ella mismo dice, “¿Por qué tengo que esperar a tener la edad de mis padres para tener esta calidad de vida?”. Una inspiración…
Entendí lo que quiere decir por calidad de vida cuando me llevaron a comer a un sitio de picoteo en una terraza frente al mar. Delicioso, y muy agradable, todo el mundo en camiseta, y todo el mar por delante. Y una playa blanca, limpia y vacía. Luego fuimos a tomar un café en otro bar en la playa, a tres metros de unas olas dóciles y rítmicas. Después de eso, por supuesto que uno vuelve al trabajo con las pilas bien cargadas. Me cuentan ella y su novio, Leigh, que por las mañanas, antes de abrir la tienda, llevan a su perro de paseo en la playa. Calidad de vida.
Fue tan agradable la visita que no me parecía trabajo. Al llegar al aeropuerto de Jerez, me sentía como después de un día de vacaciones. Y volver a Madrid con tanta luz, tanta gente, tanto ruido, de verdad choca.
Ahora será difícil resistir la tentación de volver a verles cada semana…








