Halloween y el Instinto de la Risa Octubre 11, 2007
Posted by Noelle in Celebraciones, Halloween.Tags: Babywatching, bebés, Desmond Morris, Halloween, psicología, risa
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Os voy a explicar por qué creo que Halloween es una de las festividades de temporada más divertidas que tenemos en nuestro calendario. Se trata del instinto de la risa.
En el libro Babywatching de Desmond Morris, hay un capítulo fascinante sobre el origen de la risa, y la relación estrecha entre la risa y el miedo. ¿Por qué ríen los bebés? Por susto.
Los que tenéis hijos o sobrinos o ahijados, sabéis que uno de los primeros juegos que provoca la risa de un bebé es el “Cucú”. Tapas tu cara con las manos, dejando suficiente espacio para ver la cara de preocupación que pone tu audiencia diminuta. Cuando de repente quitas tus manos con una gran sonrisa y un “¡Cucú!” o “¡Aquí estoy!”, el bebé sonríe de oreja a oreja, quizás incluso suelta una carcajada. Según Morris, el susto seguido por el alivio es lo que causa la risa. Finges dejar caer a tu bebé, pero le coges a tiempo – miedo + alivio = risa. Le tiras en el aire y le coges enseguida – miedo + alivio = risa. Le coges por el cinturón y haces como que estuviera volando… bueno, captas la idea.
Cuando somos ya mayores y nos reímos por un chiste verde o un juego de palabras impresionante, es lo mismo, aunque el “susto” ya es más subliminal. Un chiste con un final que no esperamos, un juego de palabras que rompe nuestras expectativas, una reacción inesperada, estos nos “descolocan”, sentimos un “susto” porque lo que tenemos delante no es lo que imaginábamos. Enseguida viene el alivio de enterarnos que no pasa nada, que todo sigue igual. Ese “descolocamiento” se reajusta, y nos reímos. Miedo + alivio = risa. De mayores no estamos conscientes de ese miedo porque no dura ni una fracción de un nanosegundo. Pero eso es suficiente para provocar la reacción.
Nada más nacer ya vamos aprendiendo de forma inconsciente esta regla hasta que forma parte de nuestro instinto. Comprendemos, sin darnos cuenta siquiera, cómo funciona esto, y empezamos a utilizarlo en nuestra forma de comunicar. Nos agrada hacer a otros reír, por lo cual vamos incorporando esos elementos de sorpresa en nuestras conversaciones. Si lo hacemos medianamente bien, nuestros amigos, familiares y compañeros ríen. No nacimos sabiendo todo esto, hay que ir aprendiéndolo sobre la marcha. Habréis visto a la madre explicando a su hijo, “No, Enrique, eso no tiene mucha gracia.”. Habréis visto al niño quien, al conseguir hacer a otros reír, intenta repetir y repetir y repetir la secuencia para volver a conseguir esa reacción. Hay personas con instintos más sensibles que captan estas técnicas antes y los desarrollan más que el resto de la gente, los amigos, compañeros, actores y cómicos (y a veces políticos) que tienen un buen “sentido de humor”.
Este es uno de los muchos aspectos de la complejidad del cerebro humano que me asombra, nuestra capacidad de entender cosas complicadas a nivel subconsciente.
Para daros un ejemplo, hace unos años estuve en un evento de la empresa en Halloween y me había puesto una peluca de color verde neón con pintalabios negros, collares luminosos, y un vestido de bruja (imagino que quería ser una bruja punki). Me vino a ver mi familia, y cuando entró Ana, que tenía entonces 2 años, me acerqué para darle un beso. Ella no me reconocía, e intentó esconderse detrás de las piernas de su papá. Cuando oyó mi voz y vio mi sonrisa, le entró un ataque de carcajadas y gritos de alegría. Miedo (¿quién es esta mujer con aspecto tan horroroso?) + alivio (¡ah, es mamá!) = risa. A Jacobo y a mí nos provocó la misma reacción. Miedo (por ver su cara de susto) + alivio (por verle reír) = risa.
Por esto, a nivel instintivo, Halloween es muy divertido. Provoca, mucho más que Carnaval, esa cadena de reacciones que te parte de risa. Carnaval también es muy importante a nivel personal, social y cultural – es una celebración de fantasía, espectáculo, escapismo y autoestima. Halloween es más de miedo, de emociones fuertes, de teatro y de reír.








Este año ha sido el primer Halloween que ha celebrado mi peque y la verdad es que se lo ha pasado pipa, pero lo cierto es que su padre y yo hemos disfrutado mucho más viendo las caras que ponía ella. ¡Yo también lo recomiendo!.
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